Abrigos de Paño

Hasta ahora no lo he necesitado mucho, pero ya empieza el tiempo de ponerse el abriguito.

Un monumento había que hacerle a quien lo inventó, porque cubrir cuerpo y piernecillas aunque sólo sea hasta la rodilla, nos ha salvado de alguna que otra pulmonía. Y además, llega una edad en la que ya no es suficiente con taparse hasta la cadera con una cazadora o anorak; se hace necesario cubrir el conjunto culete-muslamen si no queremos que toda nuestra grasilla se petrifique con el frío.

Así queridas chicas EPDs, “ande yo caliente…” porque además podemos ir monísimas.

Estas son las propuesta de la pasarela en camel que más me gustaron:

Y estas las de color, que cuesta mucho encontrar este año:

En esto del abrigo soy muy, muy clásica. Debe ser por esa máxima aprendida en la tierna infancia que dice: “las prendas de exterior deben durar varias temporadas” Luego me chifla ver abrigos de tonos fuertes, o estampados, o de frunces, o con volúmenes, que los hay preciosos, pero yo no me atrevo a comprarlos. Siempre pienso: ¿y si el año que viene no se lleva, que hago con ese abrigo?

Por eso no salgo del abrigo recto de estilo masculino con ligeras variaciones de solapas y color, que resulta que este año es plena tendencia, con la otra máxima a saber “lo clásico es moderno” (no hay quien los entienda, a los gurús de la moda, digo)

Este primero que os enseño es de Cortefiel, de hace 10 años como poco (menos mal que no me deshice de él). De paño negro, con cuello camisero y botones hasta la cintura, pues luego es ligeramente evasé. Ideal para el vestido seventies.

Este otro tiene cuatro temporadas y lo compré de rabajas en Síntesis. Es de paño marrón oscuro, y tan clásico que cuando me jubile aún se va  a llevar. Ideal para un vestidito de flores a lo Ralph Lauren como el conjunto verde que os mostraba arriba:

Y el de este año es el camel de Zara, que casi me cuesta un disgusto conseguir, allá por el mes de septiembre. Cuando lo quise comprar ya no lo había ni en la web ni en las tiendas de Vigo, porque no quedaba la talla L. Lo cogí por casualidad de una devolución.

Este me va a dar mucho juego, con prendas en marrón, en denim, en negro… Os iré mostrando los outfits que vaya creando.

Otro día os muestro lo que me va gustando de las otras marcas, las terrenales, las asequibles, las low-cost.

Diseñadora de vestidos de muñecas en la tierna infancia y adolescencia. Tardía estudiante de Corte y Confección. Vocación frustrada: ser diseñadora de moda, estilista, personal shopper, cool hunter, patronista, modista, lo que sea relacionado con la moda... Un caso perdido de "pasión trapística".

3 comentarios Escribir un comentario

  1. Estimada bloguera: de lo sublime a lo ridículo hay un paso.
    Lo digo por los abrigos “poco clásicos”, que, como usted apunta, un año son la pera limonera y al año siguiente te los comes con patatas.
    Así que una chica EPD, salvo que sea millonetis, que las habrá, claro, tenderá a hacerse con un abrigo clásico, de buen paño, intemporal, eterno, al que , si quiere, le puede ir cambiando los botones, le puede añadir unas solapas de “cierto pelo”, le puede cambiar la pashmina o la bufanda, le puede colocar un cuellito de piel si es el caso…
    Una chica EPD debe invertir en un abrigo si es friolera, pues a buen seguro le sacará partido si adquiere un clásico. Y, además, una prenda ya pasada de moda, si es buenecilla, ahora se llama “vintage”, con lo cual, no problem, es un must o un it. Ay, madre mía, cuánto inglis pitinglis hay que saber ahora para poder vestir bien….

  2. Yo tuve uno de campana en los 90 de una tela gris fabulosa que sólo se volverá a llevar allá por el 2040, cuando se revisite “la movida” otra vez. Si para esas no estoy ya criando malvas, no pienso ponerme abrigo en las Seychelles.

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