Un Yves Saint Laurent tiene muchas vidas

Tantas como mujeres se lo puedan poner en distintas ocasiones, tantas como lo interpreten diferentes modelos, tantas como sea observado por el ojo fotográfico de distintos artistas…

Así lo pudimos comprobar a lo largo del tiempo que todo el equipo de esta editorial de moda vintage pudo pasar a su lado.

Colección Magdalena Vintage, Yves Saint Laurent, Alfonso Díaz, Marta Moro

Porque un vestido de Yves Saint Laurent vive a tu lado, se mueve contigo y acumula sensaciones vitales según va pasando el tiempo junto a él.

Colección Magdalena Vintage, Yves Saint Laurent, Carolina Rodríguez, Marta Moro

Esta creación en seda de color nude tiene la capacidad de captar la luz de la estancia de una forma maravillosa, cambiando según su incidencia y la piel de la mujer que lo lleve puesto.

Colección Magdalena Vintage, Yves Saint Laurent, Belén de Benito, Laura Cosmea 01

Colección Magdalena Vintage, Yves Saint Laurent, Belén de Benito, Laura Cosmea 01

 

Es tan atemporal en cuanto a estilo se refiere que asusta. Sería rompedor en la época que fue diseñado y puesto por primera vez, allá por lo años 70 del pasado siglo, tan suelto y ligero. Seguiría de plena tendencia ahora mismo, y dentro de otros 50 años seguirá favoreciendo y aportando glamour a cualquier mujer que se lo ponga.

Colección Magdalena Vintage, Yves Saint Laurent, Belén de Benito, Laura Cosmea 01

Las fotos que podéis ver aquí están realizadas por los tres fotógrafos que participaron en esta editorial: Carolina Rodríguez lo captó en un momento casual, Belén de Benito lo recogió en su lado más romántico y femenino y Alfonso Díaz lo visualizó en todo su esplendor textil y de diseño. Y Laura Cosmea fue la otra mujer afortunada que pudo disfrutar de su belleza.

Colección Magdalena Vintage, Yves Saint Laurent, Belén de Benito, Laura Cosmea 01

Y yo no pude contener mi felicidad al poder ponerme esta joya de la costura y el diseño de moda. Era tan placentero sentir su tacto y su ligereza alrededor de mi cuerpo, que no podía mas que girar y girar dentro de él. Estar metida dentro de una obra de arte produce en mí este efecto de felicidad:

 

 

 

Diseñadora de vestidos de muñecas en la tierna infancia y adolescencia. Tardía estudiante de Corte y Confección. Vocación frustrada: ser diseñadora de moda, estilista, personal shopper, cool hunter, patronista, modista, lo que sea relacionado con la moda... Un caso perdido de "pasión trapística".

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